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El problema de la fecha para la final de la Copa Catalunya

La resolución de la Copa Catalunya se ha transformado en un rompecabezas de difícil solución para la Federación Catalana de Fútbol (FCF), convirtiendo lo que debería ser una fiesta en un nudo de intereses contrapuestos. Con la Nova Creu Alta y el Johan Cruyff sobre la mesa como posibles sedes, la elección de cualquiera de los dos escenarios otorgaría una ventaja de campo automática al CE Sabadell o al Barça Atlètic, añadiendo más tensión a una final ya de por sí compleja. Sin embargo, el verdadero problema reside en un calendario imposible: con ambos equipos jugándose el ascenso en sus respectivas ligas, el torneo regional ha pasado de ser una ilusión a una incómoda distracción que amenaza con descarrilar los objetivos prioritarios del curso.

La fecha del jueves 23 de abril, coincidiendo con la festividad de Sant Jordi, gana fuerza pese a que obligaría al Sabadell a disputar una final de máxima intensidad apenas 72 horas antes de un desplazamiento vital a Marbella. Ante este escenario, el técnico arlequinado, Ferran Costa, ha alzado la voz de manera tajante para advertir que no piensa hipotecar el futuro del club por un título menor en comparación con la liga doméstica. "Tenemos clara la prioridad. Ganar la Copa Catalunya es una motivación, hemos hecho camino para llegar hasta aquí, pero no nos daremos un disparo en el pie", sentenció el técnico, subrayando que la ambición deportiva no puede nublar el juicio sobre la supervivencia física de su plantilla.

Costa, además, considera que la propuesta actual supone un agravio comparativo, señalando que "cuanto más avanzan los calendarios, más delicado es poner un partido entre semana; a ellos [el filial azulgrana], además, les quedan menos jornadas que a nosotros". Para el entrenador, no se trata de falta de interés, sino de una cuestión de justicia competitiva tras haber dignificado el torneo desde la primera ronda: "Desde el primer momento hemos tratado la competición con el máximo rigor y profesionalidad. Estamos en un tramo en el que el margen es mínimo y esperamos que, al igual que hemos respetado el torneo, también se nos respete a nosotros la competición doméstica".

La logística se presenta como un caos añadido, ya que con los primeros equipos masculino y femenino del Barça jugando el miércoles 22, la organización de seguridad y personal pende de un hilo. El club vallesano reclama una sensibilidad que, por ahora, el calendario parece ignorar, mientras Costa concluye con una advertencia final sobre la viabilidad del encuentro: "Espero que se tenga en cuenta que nos estamos jugando la temporada. Jugar una final el jueves y el fin de semana en Marbella es imposible". Así, la trama de la Copa Catalunya continúa abierta, con el prestigio del trofeo enfrentado a la cruda realidad de unos futbolistas que no quieren que una final sea, en realidad, un castigo físico definitivo.

Fuente original: www.sport.es →