El Barça de las remontadas desafía la lógica en Europa
En una temporada marcada por la irregularidad y las dudas en algunos tramos de juego, el FC Barcelona ha encontrado un rasgo distintivo que define su carácter competitivo: la capacidad de rehacerse cuando el marcador se pone en contra. Los azulgranas acumulan ya 21 puntos tras comenzar perdiendo en LaLiga 2025/26, un dato que los sitúa como el segundo equipo más resiliente de las cinco grandes ligas europeas, únicamente por detrás del Bayern de Múnich, que suma 22.
Lejos de ser una anécdota estadística, este registro refleja una tendencia consolidada en el equipo. El Barça ha hecho de la adversidad un terreno fértil, reaccionando con determinación ante contextos adversos que, en otras temporadas, podían haber supuesto derrotas difíciles de digerir. Este nuevo perfil competitivo habla de una plantilla que no se descompone emocionalmente y que mantiene la fe en su modelo de juego incluso en situaciones límite.
Temporada exigente
El mérito no es menor si se tiene en cuenta la exigencia del campeonato español, donde cada error se paga caro y los rivales plantean partidos cada vez más cerrados. En este contexto, sumar puntos tras ir por detrás en el marcador no solo exige calidad técnica, sino también fortaleza mental, profundidad de banquillo y capacidad de ajuste táctico desde el banquillo.
Comparativamente, el dato adquiere aún más valor al situarlo en el contexto europeo. Solo el Bayern de Múnich ha logrado superar esta cifra, lo que coloca al Barça en la élite de los equipos con mayor capacidad de reacción. En un fútbol donde la regularidad suele marcar la diferencia, esta habilidad para revertir escenarios adversos puede convertirse en un factor decisivo en la lucha por el título.
Sin embargo, la estadística también encierra una advertencia: la frecuencia con la que el equipo se ve obligado a remontar. Convertir la épica en costumbre tiene un coste, y depender sistemáticamente de las remontadas puede ser un arma de doble filo. Aun así, mientras los puntos sigan cayendo del lado azulgrana, el Barça seguirá desafiando la lógica con un espíritu competitivo que lo mantiene vivo en todos los frentes.
Un VAR por la megafonía del estadio
La resolución de la expulsión de Nico González el otro día nos dejó a unos cuantos perplejos. El VAR llamó al colegiado principal (Mateo Busquets). Inicialmente había sacado la segunda amarilla al futbolista del Atlético por una contundente entrada sobre Lamine Yamal. Fue una pesadilla el astro de Rocafonda para el lateral reciclado del Atlético de Madrid. Regalo envenenado del ‘Cholo’ para el argentino.
Pero volvamos al VAR. Busquets acudió a ver la jugada. En un principio pensábamos que podía haber un fuera de juego. O quizás penalti. Fueron minutos de incertidumbre porque no teníamos muy claro qué estaba revisando. Tras un buen rato dirimiendo, el trencilla se dirigió a Nico, que estaba ya expulsado y esperaba una ‘condonación’ por cualquier motivo, le retiró la amarilla y le mostró la roja directa.
La jugada de Gerard Martín
El destino del ex de la Juventus de Turín fue el mismo, acabar en la caseta y dejar a su equipo con 10. En la segunda mitad llegó el ‘circo’ con la entrada de Gerard Martín a Thiago Almada. La primera reacción del colegiado fue mostrar roja directa. Pero el VAR lo llamó para que lo revisase: antes de impactar con los tacos por encima del tobillo, el defensa azulgrana había tocado balón. Y, según el reglamento, eso lo cambia todo. Busquets revisó otro buen rato y resolvió cambiar la roja directa por una amarilla. Gerard se salvó de irse al vestuario e igualar las tornas.
En ambas jugadas los que seguíamos el partido en casa (una parte, por lo menos) hubiéramos agradecido una explicación. ¿Por qué Mateo Busquets no exponía los argumentos de su decisión, de lo que había visto y a qué se acoge del reglamento para resolverlo de esta forma? Viendo el Independiente-Racing de Avellaneda que se disputó un par de horas después en el Estadio Libertadores de América (qué ambiente en el derbi, otro rollo), hubo una acción que mereció revisión. Al árbitro se le había pasado por alto una mano en el área del ‘Rojo’ y el VAR lo llamó. Entre escupitajos e insultos de los hinchas del cuadro local que tenía a apenas un par de palmos, el colegiado estuvo viendo repeticiones y se dirigió al césped.
El ejemplo del derbi de Avellaneda
En vez de señalar el punto de penalti, alejó a los futbolistas de ambos equipos que se lo estaban comiendo. Y empezó a hablar. Su voz desde el pinganillo se proyectó en la megafonía del estadio y expuso su decisión y la argumentó. A partir de ahí, que ‘Maravilla’ Martínez decidiera jugarse un ‘panenka’ y mandarla al tercer amfiteatro ante la mofa de los jugadores rivales, ya fue algo distinto. Es una medida que ya se usa también en el fútbol americano en Estados Unidos. Servidor, que no es consumidor habitual de la Liga de Fútbol Profesional de Argentina, quedó gratamente sorprendido. En acciones en las que no termina de quedar claro a qué se acoge el árbitro para tomar una u otra decisión, es necesaria una aclaración. No cuesta tanto...
Actores secundarios
En el fútbol, como en la vida, casi nunca sobreviene el guion original. Decide la voluntad. Decide la suerte. Decide la realidad. Uno imagina una temporada a partir de los nombres ilustres. Los que salen en el neón. Los que parecen llamados a ganar el Balón de Oro. Luego empieza la película de verdad. Se lesionan dos. Desaparece otro. Y de repente entra en escena alguien que no estaba previsto para un papel relevante. Y resulta que sostiene la historia. Pasa en todos lados. Pasa, sobre todo, en los equipos que aspiran a todo. No basta con tener estrellas. Hay que sobrevivir a los capítulos en que no están.
Ahí aparecen los actores secundarios. El caso de Gerard Martín lo ejemplifica. Parecía, simplemente, un lateral izquierdo descartable. Y, sin embargo, ha encontrado su acomodo de titular. De aquel jugador que parecía de tránsito, a un central zurdo que transmite orden, fiabilidad y seguridad hay más que una mejora. Una revelación. A veces un futbolista no fracasa por ser malo. Fracasa por estar mal colocado. Hasta que alguien lo mueve. Y entonces encaja.
Cancelo
Cuando el equipo necesitaba un central zurdo, el casting trajo a un lateral con espíritu de extremo. Ese es Cancelo. Otro secundario. Su vuelta no se entendió. Aunque las lesiones de Balde y Kounde le otorgaron un sentido, convirtiéndolo en una solución de urgencia. Por esa ley no escrita del fútbol que obliga a improvisar cuando el plan inicial se agrieta. Y ahí asume relevancia, de forma súbita, un tipo que vive obsesionado en el lado inverso del campo en el que debería focalizarse.
Es la historia de un regreso inesperado, y no siempre deseado, con destellos que nos han venido muy bien. Sin olvidar sus constantes lagunas en defensa. Le basta un gesto técnico. Un desborde. Un pase tenso o un chut para cambiar la orientación del partido. Hasta Marcus Rashford, enclaustrado en un contexto difícil de entender para alguien tan talentoso como privilegiado físicamente, aporta algo igual de preciado cuando todo aprieta: el gol oportuno. Siempre a medio gas, sin continuidad, sin presión sostenida. Lo suyo es transitar por el partido de una forma insulsa hasta su impacto puntual. No es lo mismo. Pero también cuenta.
Mención especial
Por eso conviene realzar a los secundarios. Porque no son un adorno. Son una prueba de equipo. De carácter. De estructura. De verdad competitiva. Un gran equipo no es solo el que tiene figuras. Es el que convierte a los demás en piezas útiles. En recursos fiables. En soluciones reales. Y, aun así, toda gran historia necesita una estrella. Uno de esos que entiende el peso del foco y no se esconde. En el Barça, ese ya es Lamine. No por marketing. No por edad. No por promesa. Hoy ya por jerarquía.
Porque ha entendido antes que nadie algo esencial: que ya no le toca insinuar, sino decidir. Los secundarios han empujado al Barça hasta aquí. En la Champions, la diferencia la marcan los protagonistas principales. Y el nuestro se llama Lamine Yamal. En el teatro del fútbol y la vida, los secundarios tienen su función. Pero el espectáculo lo sostiene quien nació para ocupar el centro del escenario.
Precio de la luz para hoy, 7 de abril: las horas más baratas y más caras
Es muy importante estar al corriente de la evolución del precio de la luz, ya que se trata de una fuente de energía imprescindible para la sociedad.
En los últimos años, la factura de la luz se ha disparado, llegando a registrarse récords históricos superiores a los 500 euros por MWh. Estas subidas han convertido el coste de la electricidad en uno de los principales problemas económicos para los hogares españoles.
La evolución del precio de la luz en el año 2025 fue dinámica, con importantes fluctuaciones a lo largo del año. El precio medio del mercado mayorista en 2025 se situó en 14,87 euros/MWh, ligeramente superior al de 2024, que fue de 73 euros.
El Operador del Mercado Ibérico de la Energía (OMIE) es el organismo encargado de publicar los datos oficiales del precio de la luz. El precio medio de hoy, 7 de abril, es de 23,15 euros/MWh.
Cuándo es más barata y cuándo más cara
La franja horaria más barata en la que es recomendable utilizar los electrodomésticos que más consumen es de 12 a 16 horas, cuando la luz se pagará a 0 euros/MWh
La hora más cara, y en la que se debería evitar hacer uso de la electricidad es entre las 21:00 a 22:00 horas, cuando el precio en la factura se elevará a los 118,14 euros/MWh.
Precio de la luz por horas, 7 de abril
- 00:00 a 01:00: 32,23 euros/MWh.
- 01:00 a 02:00: 29,18 euros/MWh.
- 02:00 a 03:00: 23,56 euros/MWh.
- 03:00 a 04:00: 22,60 euros/MWh.
- 04:00 a 05:00: 23,43 euros/MWh.
- 05:00 a 06:00: 30,89 euros/MWh
- 06:00 a 07:00: 42,87 euros/MWh.
- 07:00 a 08:00: 63,52 euros/MWh.
- 08:00 a 09:00: 39,64 euros/MWh.
- 09:00 a 10:00: 29,38 euros/MWh.
- 10:00 a 11:00: 5,30 euros/MWh.
- 11:00 a 12:00: 0,69 euros/MWh.
- 12:00 a 13:00: 0 euros/MWh.
- 13:00 a 14:00: 0 euros/MWh.
- 14:00 a 15:00: 0 euros/MWh.
- 15:00 a 16:00: 0 euros/MWh.
- 16:00 a 17:00: 0,28 euros/MWh.
- 17:00 a 18:00: 3,80 euros/MWh.
- 18:00 a 19:00: 26,78 euros/MWh.
- 19:00 a 20:00: 50,74 euros/MWh.
- 20:00 a 21:00: 91,66 euros/MWh.
- 21:00 a 22:00: 118,14 euros/MWh.
- 22:00 a 23:00: 89,24 euros/MWh.
- 23:00 a 24:00: 79,48 euros/MWh
¿Por qué varía el precio de la luz a lo largo del día?
Las principales causas de las fluctuaciones son el coste de combustibles fósiles como el gas y el petróleo o los períodos de alta demanda, como las horas punta de la mañana y la tarde.
Durante las horas más utilizadas, los proveedores de energía tienen que comprar energía en el mercado a precios más elevados, mientras que en las que hay menos demanda, pueden utilizar fuentes de energía más eficientes.